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En la entrada de hoy vamos a hablar sobre los tipos de plásticos de uso doméstico con los que convivimos día a día, los peligros que conllevan, y algunos datos a tener en cuenta. Durante el proceso de aprendizaje que está siendo Precious Plastic Abetxuko, una de las cosas que nos ha sorprendido es el desconocimiento que en general tenemos las personas sobre los materiales que componen muchos de los envases que compramos y consumimos, que recalentamos, que congelamos, que rellenamos… No es mal momento para recordar que una sociedad informada es una sociedad más difícil de engañar, y al igual que con la alimentación (con la que empezamos a acostumbrarnos a leer la composición e ingredientes), deberíamos poner más atención a la naturaleza del material de los envases como criterio extra de elección de un producto.
La mayoría de los plásticos son polímeros orgánicos sintetizados a partir de derivados químicos del petróleo. Casi todo el plástico contiene otros componentes orgánicos e inorgánicos que se mezclan como aditivos para mejorar su rendimiento y reducir los costos de producción. Las cantidades de aditivos varían dependiendo del tipo de plástico donde sean aplicados.
En la década de 1950 se produjo el despegue de la producción del plástico. Su relativo bajo coste, facilidad de fabricación y versatilidad lo han convertido en un material omnipresente en la actualidad. Su producción aumenta exponencialmente (de 162 millones de toneladas en 1993 a 448 millones de toneladas en 2015 (Naciones Unidas Grid-Arendal ,2018), para que os hagáis una idea. Y las estimaciones futuras siguen esa línea vertiginosamente ascendente.
La primera categoría divide los plásticos en Termoestables y Termoplásticos. Los Termoestables pueden ser derretidos y cambiar de forma solo una vez. Una vez que se han endurecido mantienen su forma sólida para siempre. En el proceso de los termoestables, una reacción química ocurre que es irreversible. Los Termoplásticos son los plásticos que se pueden reciclar. Pueden ser derretidos en forma líquida y ser moldeado múltiples veces.
Vamos ahora con los tipos de Termoplásticos que encontramos habitualmente en nuestro entorno. Se subcategorizan en 7 clases diferentes. Cada tipo tiene componentes químicos diferentes, con propiedades y aplicaciones a las que se les da un número llamado códigos SPI para así diferenciar unas clases de las otras. El icono del triángulo de flechas suele tener dentro el número o siglas del plástico.
TIPOS DE PLÁSTICOS:
1. PET (Polietileno tereftalato): Es transparente, resistente y ligero. Se utiliza en botellas de agua y refrescos. Es considerado seguro para su uso con alimentos, aunque puede liberar sustancias tóxicas si se recalienta.
2. HDPE (Polietileno de alta densidad): Es resistente y fácil de reciclar. Se utiliza en envases de detergentes y productos de alimentación. Es considerado seguro para su uso con alimentos.
3. PVC (Policloruro de vinilo): Es resistente y flexible, se utiliza en tuberías, ventanas y juguetes. Es uno de los plásticos más tóxicos y puede liberar sustancias dañinas como ftalatos y cloro.
4. LDPE (Polietileno de baja densidad): Es flexible y resistente al impacto, se utiliza en bolsas de plástico y envases de alimentos. Es considerado seguro para su uso con alimentos.
5. PP (Polipropileno): Es resistente al calor y a la grasa, por lo general se usa para crear contenedores de almacenamiento para comidas, bebidas, etc. Es considerado seguro para su uso con alimentos.
6. PS (Poliestireno): Es liviano y aislante, se utiliza en envases de comida para llevar y envases de CD. Puede liberar sustancias tóxicas al entrar en contacto con líquidos calientes.
7. Otros (mezclado): Este código se usa para identificar otras clases de plásticos. que no están definidos en los códigos anteriores. ABS, acrílico, PLA. policarbonato, están incluidos en esta categoría.
Como podéis ver, principalmente el polipropileno (PP) y el polietileno (HDPE y LDPE) son los considerados como más seguros para la salud. En cualquier caso, además del polímero principal, los plásticos suelen contener aditivos, que se emplean para modificar algunas características para que se adapten mejor a los usos requeridos. Estos aditivos son muy numerosos (miles) y su trazabilidad es muy compleja, dado que las normativas reguladoras varían entre países, pero el comercio internacional hace que el hecho de que en tu país no se utilicen ciertos aditivos no significa que en los productos que adquieres (envases, pero también juguetes, biberones…) sea imposible que estén presentes.
Dado que la lista de aditivos es interminable, vamos a detallar los más conocidos como dañinos para nuestra salud.
ADITIVOS PELIGROSOS:
Ftalatos: estos son compuestos que se utilizan como plastificantes en plásticos y pueden ser liberados en el medio ambiente y en los alimentos. Se ha demostrado que los ftalatos tienen efectos disruptivos en el sistema endocrino y pueden estar vinculados con problemas de salud como el cáncer, problemas reproductivos y alteraciones en el sistema hormonal.
Bisfenol A (BPA): es un compuesto que se utiliza en la producción de plásticos y recubrimientos de latas de alimentos. Se ha demostrado que el BPA puede causar efectos adversos en la salud, especialmente en el desarrollo reproductivo, la función hormonal y el sistema nervioso.
Retardantes de llama bromados: Estos aditivos se añaden a los plásticos para aumentar su resistencia al fuego, pero se ha demostrado que pueden ser tóxicos y bioacumulativos en el medio ambiente, así como causar efectos adversos en la salud humana, como problemas hormonales, neurológicos y reproductivos.
Estireno: el poliestireno puede liberar productos químicos tóxicos cuando se calienta, como el estireno, que se ha relacionado con problemas de salud como irritación de la piel, ojos y vías respiratorias, así como posibles efectos carcinogénicos.
PVC (cloruro de polivinilo): El PVC es un plástico comúnmente utilizado en la fabricación de tuberías, juguetes y envases de alimentos. Puede liberar sustancias tóxicas como dioxinas y ftalatos durante su producción, uso y eliminación, lo que puede tener efectos adversos en la salud humana y el medio ambiente.
Un informe del Consejo Nórdico de Ministros presenta una lista de 144 productos químicos de grupos químicos de los que se sabe que son peligrosos y que se utilizan activamente en los plásticos para funciones que varían desde la actividad antimicrobiana hasta los colorantes, los retardantes de llama, los disolventes y los plastificantes. Por ejemplo, las cortinas de ducha, la ropa de lluvia y los pañales contienen agentes antimicrobianos; los juguetes de plástico, los asientos de coche y la ropa contienen colorantes y estabilizadores a base de metal; la ropa de los niños y de los trabajadores contiene compuestos perfluorados; y los juguetes de los bebés pueden estar aditivados con retardantes de llama y plastificantes como las parafinas cloradas de cadena corta que se sabe que son peligrosas. Esto incluye el uso de productos químicos industriales como las parafinas cloradas de cadena corta (PCCC) que se han detectado en juguetes y que han demostrado tener propiedades de alteración endocrina y afectar negativamente al riñón, el hígado y la glándula tiroides (extraído de Plásticos, Salud y Perturbadores Endocrinos, Endocrine Society, 2020).
Como conclusión a este post, la variedad de plásticos es inmensa, su producción es desmesurada y los efectos en la salud y el medioambiente siguen siendo estudiados, y aunque se esté demostrando la nocividad de muchos de los productos que se utilizan, aún estamos muy lejos de alcanzar consensos en su regulación a nivel internacional. A qué esperamos?



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