Hola!
Supongo que, como casi todas, sentirás que haces lo correcto cuando echas tus envases al contenedor amarillo, no es así? Desde aquí no te vamos a decir que no lo hagas, es lo mejor que actualmente puedes hacer si has generado ese envase y no lo vas a reutilizar más. Peroooooooo… y si te digo que sólo el 25% de lo que hay en ese contenedor se recicla? Pues esto dice el informe “Maldito Plástico: Reciclar No es Suficiente” publicado por Greenpeace en 2019 (link).
Tal y como dice este informe, Reciclar No es Suficiente. Cada año, los mares y océanos reciben hasta 12 millones de toneladas de basura, situación que se ha vuelto dramática a nivel mundial. En 2020, se espera que la producción de plásticos alcance las 350 millones de toneladas, un incremento del 900% desde 1980. El plástico se ha convertido en uno de los mayores enemigos de los mares y océanos debido a su fácil dispersión y lento proceso de degradación. España, como cuarto mayor productor de plásticos en la UE, contribuye a este problema.
El uso de plástico, especialmente en envases de un solo uso, ha impulsado un modelo de consumo insostenible de usar y tirar. A pesar la buena fe de las ciudadanas en reciclar los envases de plástico, casi el 80% de ellos terminan en vertederos, incinerados o arrojados al medio ambiente. La gestión de residuos plásticos es ineficiente y confusa, lo que dificulta una solución efectiva al problema.
La contaminación por plásticos en los océanos no solo afecta a las poblaciones cercanas, sino que incluso las lejanas contribuyen a este grave problema. Los microplásticos, fragmentos diminutos de plástico, representan aproximadamente el 50% de la basura marina y son ingeridos por la fauna marina, entrando en nuestra cadena alimentaria. Estudios han encontrado microplásticos en alimentos como la sal de mesa y en muestras de agua potable.
La falta de conocimiento sobre los efectos de los microplásticos en la salud humana y el medio ambiente es preocupante. Estudios han identificado microplásticos en heces humanas y se estima que entre 75.000 y 300.000 toneladas de microplásticos se vierten en la UE cada año, afectando a la salud humana a través de la cadena alimentaria.
Ahora te muestro una lista de envases que tiras al contenedor y No se reciclan:
·
ENVASES
“PEQUEÑOS”: aquellos materiales y envases de dimensiones inferiores a
80-100 mm, como yogures, monodosis hosteleras, pajitas, tapones, etc., saldrán
de los tromeles de clasificación y serán considerados como materia orgánica,
quedando rechazados para el reciclado. Acabarán en vertedero o incinerándose,
como parte de los combustibles derivados de residuo (CDR) que se produzcan con
los rechazos de estas plantas. Sin duda, esta realidad obliga a que se realicen
los cambios necesarios en el diseño de estos productos y en las plantas de
tratamiento, además de reducir la fracción resto al mínimo posible, en el
camino de alcanzar el residuo cero, para que todos los materiales puedan
recuperarse y no tengan que enterrarse en vertedero o acaben incinerándose.
· ENVASES “MULTIMATERIAL”: el más característico es el brick, compuesto de cartón (75%), Polietileno (20%) y aluminio (5%), del que sólo se recicla el cartón y el resto acaba en vertedero o incineradora. Pero no sólo el brick, envases que utilizan varios tipos de plástico en la fabricación de envases como las botellas que usan un recubrimiento de PVC como camiseta donde alojar la publicidad del producto o la mezcla de diversos tipos de plástico en bandejas de envasado de alimentos tampoco son reciclados. Últimamente también habréis visto que las botellas PET de agua o refresco no liberan el tapón. Pues bien, eso también dificulta su reciclado al tratarse de otro tipo de plástico (PP o HDPE).
· PEGATINAS ADHERIDAS A LOS ENVASES: serán parte de los rechazos de las plantas de reciclaje. En algunos casos, como en las botellas de PET, debido al uso de ciertos pegamentos, pueden ser un impedimento o una contaminación de los materiales plásticos.
- Y QUÉ PASA CON LOS PLÁSTICOS QUE NO SE RECICLAN?
Pues hay tres posible opciones, y todas malas: que acaben en vertederos, que se incineren o que se exporten a otros países (pobres, sí, cómo lo has adivinado?).
· ENVASES PLÁSTICOS EN VERTEDEROS: un informe de la Agencia de Protección Ambiental de Dinamarca en 2014 detectó al menos 132 sustancias problemáticas para la salud en productos plásticos desechados. Hablamos de sustancias que pueden ser cancerígenas o disruptoras endocrinas, tales como metales pesados, usados como colorantes, estabilizadores y catalizadores, las aminas aromáticas, el bisfenol A, los ftalatos, los retardantes de llama, el formaldehído, el cloruro de vinilo, el etileno, biocidas, agentes de soplado, plastificantes como el TCEP, las parafinas cloradas y disolventes o hidrocarburos aromáticos policíclicos. Estas sustancias se liberan en los vertederos generando lixiviados que pasan al suelo y al agua, pudiendo infiltrarse en acuíferos, contaminándolos.
· ENVASES PLÁSTICOS INCINERADOS: bajo el eufemismo de “Valorización Energética” se esconde la incineración de envases de tu contenedor amarillo. Y a esto le llaman economía circular!!!!! La incineración es el peor sistema de gestión de residuos, ya que emite sustancias muy tóxicas (como las dioxinas/furanos que causan cáncer) o metales pesados como el mercurio, cadmio y plomo, así como los principales gases de efecto invernadero.
· EXPORTACIÓN DE RESIDUOS PLÁSTICOS: Greenpeace ha detectado residuos de envases plásticos españoles en vertederos del sudeste asiático, lo que ha llevado a cuestionar la gestión de este tipo de residuos por parte de Ecoembes en España. El país ha exportado grandes cantidades de basura plástica en los últimos años, con el objetivo de eliminarla o reciclarla en otros países, sin embargo, el control de estas exportaciones es complejo y muchas veces se realizan de forma ilegal. Desde que China cerró sus fronteras a la importación de plástico, la basura plástica se ha desviado hacia países del sudeste asiático, lo que ha generado preocupación sobre el traslado ilegal de residuos. Greenpeace ha encontrado envases plásticos españoles en vertederos ilegales en Malasia, los cuales han sido devueltos por el gobierno malasio en los últimos dos años. Se ha descubierto que empresas homologadas y adjudicadas por Ecoembes están enviando plásticos de España a Malasia a través de empresas canadienses para dificultar su trazabilidad. Estos residuos plásticos acaban principalmente en incineradoras o vertederos ilegales, afectando a las comunidades locales. Greenpeace ha investigado empresas y fábricas en Malasia, encontrando que los plásticos se incineran en plantas denunciadas por la comunidad local por su supuesta construcción ilegal. Está claro que el sistema de reciclaje ha llegado a su límite y que es necesario buscar soluciones internas en lugar de exportar nuestros residuos a otros países.
- Y QUIÉN GANA CON ESTE MODELO DE RECICLAJE?
La falta de transparencia en los datos de reciclaje en España plantea dudas sobre la efectividad del proceso. La directiva de envases de la Unión Europea, adoptada en 1994 y trasladada a la legislación española en 1997, establece que las empresas envasadoras deben contribuir económicamente a la gestión de sus envases a través de los Sistemas Integrados de Gestión (SIG). Sin embargo, estas empresas, agrupadas en SIG como Ecoembes y Ecovidrio, pagan solo una parte de los costos de recogida y tratamiento de envases, lo que supone un ahorro considerable para ellas. Además, no hay un control real sobre la cantidad de envases que ponen en el mercado. Como resultado, los municipios se ven obligados a asumir un alto sobrecoste en la gestión de residuos, ya que las cantidades recibidas de los SIG no son suficientes para cubrir los gastos reales. En resumen, las empresas envasadoras se benefician de un sistema que les permite ahorrar dinero al no asumir el costo total de la gestión de envases, mientras que los municipios y los ciudadanos terminan pagando por ello. Es necesario mejorar la transparencia en la gestión de residuos y exigir un control efectivo sobre la cantidad de envases que se ponen en circulación.
Ecoembes y Ecovidrio son empresas privadas que gestionan el dinero pagado por los envases que ponen en el mercado, lo cual genera conflictos de interés, ya que mientras más envases se pongan en circulación, más ingresos tendrán. Por esta razón, se oponen a sistemas complementarios de recogida de envases como el Sistema de Depósito Devolución y Retorno (SDDR), que tiene un mayor porcentaje de recuperación de envases.
Estas empresas ejercen un monopolio sobre la publicación de datos sobre los envases realmente puestos en el mercado y los costes reales que tendrían que asumir los sistemas complementarios. Los sistemas de depósito SDDR también son clave para incrementar el uso de envases reutilizables, algo en lo que los SIG no están apostando. Esto ayudaría a reducir la cantidad de envases plásticos que son abandonados y no se reciclan.
Las empresas que más contaminan con plásticos son las grandes corporaciones de alimentos y bebidas como Coca-Cola, PepsiCola, Nestlé, Danone, entre otras. Estas empresas deben asumir su responsabilidad en el ciclo de vida completo de sus productos y adoptar soluciones sostenibles para detener la crisis de contaminación plástica. Los individuos y las ciudades tienen el poder de exigir a estas marcas que cambien sus prácticas y ofrezcan productos sin envases o en envases reutilizables. En última instancia, la responsabilidad de esta crisis no recae en los contaminadores individuales, sino en las empresas contaminantes que deben tomar medidas para proteger el medio ambiente.
-
SOLUCIONES
Lo primero que queremos dejar claro es que la responsabilidad principal no está en los consumidores, sino en las administraciones públicas y las empresas contaminantes, que deben adoptar cambios para detener esta crisis. Por eso, vamos a separar las medidas que estos tres grandes grupos (administraciones, empresas y consumidores) deberían adoptar:
· ADMINISTRACIONES PÚBLICAS:
- Establecer
leyes que fomenten medidas basadas en la economía circular, que apuesten
por la reducción en el consumo de
productos de un solo uso y la reutilización.
- Legislar para que no pueda salir al mercado ningún producto o envase que no se pueda reutilizar o reciclar 100%.
- Establecer un sistema de devolución y retorno de envases (SDDR), que sea la puerta abierta para la implantación masiva y general de envases reutilizables.
- Más investigaciones sobre otras fuentes de microplásticos, como el desgaste de los neumáticos de automóviles, los textiles, etc, además de los envases de plástico.
- Prohibir usar como vertederos de desechos plásticos a otros países. Estos se deben tratar en el país de origen. Lo más importante es que el flujo de desechos plásticos debe cortarse desde su origen.
- Penalizar el uso de plástico de un sólo uso en la alimentación.
- Fomentar medidas educativas y de concienciación sobre este problema, y la necesidad de reducir los plásticos de un solo uso, tanto a nivel de la ciudadanía como a nivel de las empresas locales.
· EMPRESAS PRODUCTORAS Y COMERCIALIZADORAS:
- Crear una estrategia para reducir los plásticos de un solo uso de sus lineales, de forma que desaparezcan los envases de usar y tirar de todos sus productos. Inversión en envases rellenables.
- Ser transparentes sobre su huella plástica, es decir, sobre el número de envases que ponen cada año en circulación y los que han reducido tras la aplicación de sus medidas.
- No
proponer sustitutivos a los envases plásticos de un sólo uso, que no
pondrán fin a este problema si no que lo trasladarán. La solución pasa por
reducir drásticamente los embases de un solo uso, con independencia de los
materiales que lo compongan. Apostar por
la venta a granel.
-
Eliminar
las bolsas de un solo uso y poner a disposición únicamente bolsas
reutilizables.También, eliminar
otros plásticos de un solo uso como
pajitas, cubiertos, vasos o plásticos
· PERSONAS CONSUMIDORAS:
Dada la dificultad para abordar este problema como consumidores, ya que las empresas controlan sus envases y embalajes, resulta muy complicado encontrar alternativas libres de plástico. Es crucial reconocer que nuestra capacidad de actuar de manera sostenible está limitada por el sistema actual. Creemos que la reducción del uso de plásticos no debe recaer exclusivamente en los consumidores, sino que debe ser parte de un cambio global liderado por legisladores y ejecutado por empresas. Por lo tanto, instamos a las personas a abogar por una mejor legislación, responsabilizar a las corporaciones y apoyar a quienes luchan por un cambio significativo.



Comentarios
Publicar un comentario